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VISTALEGRE, UN SUEÑO.

Me encuentro tras la ventana contemplado como llueve, como el agua corre por las calles en busca de un agujero donde colarse, por donde dejarse llevar, por donde desaparecer… A la misma vez estoy perdida en una lluvia de pensamientos, cada uno sobre un momento pero todos sobre el mismo día. Un día que no fue soñado ni pensado, un día que la vida me regaló.


Todo comenzó con un tweet que me nombraba como una de las ganadoras del concurso promovido por el torero Julián López "El Juli" y cuyo premio consistía en ir a Vistalegre a verle. Aquello, me hizo pegar un grito de alegría y empezar a soñar. Era ya, al día siguiente Madrid me esperaba, mi debut en Vistalegre de la mano del Juli, las entradas, una corrida que llevaba el título “The Maestros”, cuántas cosas pasaban por mi cabeza en un segundo, quién me iba a mi a decir que iba a acabar mi temporada así...


Tempranito pusimos rumbo a Madrid y al llegar al hotel entré de pleno en ese maravilloso sueño. Conocer al Maestro fue mi momento. Al principio, confieso que me dio mucho respeto pero su cercanía, sencillez y naturalidad hicieron que todo fuera más fácil, que todo fluyera dejando a un lado los nervios y poniendo al frente los sentimientos. Ojalá pudiera contar lo que sentí, solo puedo decir que ese momento se queda muy dentro de mí.


Por la tarde, la corrida fue precedida por  tertulias taurinas en los alrededores del Palacio de Deportes de Vistalegre, con reencuentros y despedidas de amigos que me había acompañado en muchas ocasiones en esta temporada. Una vez dentro, me impresionó la plaza por lo grande que era pero sentía que tenía magia, una magia que descubriría conforme transcurriera la tarde.

 

Durante la corrida, mi sensación era que todo pasaba muy rápido, sin tiempo a saborearlo, pero de repente, en ese sexto toro, concretamente en el quite del Maestro Juli, el tiempo se detuvo dejando paso a que el corazón marcara el pulso. Un quite por chicuelinas y cordobinas con expresión y cadencia, con compás y mano baja, rematado con una media a pies juntos en el mismo centro de la plaza. En la faena de muleta primó los derechazos hondos y largos, los profundos naturales y arrebatados molinetes, trincherazos y cambios de manos. Las muñecas giraban sutiles, las zapatillas eran la seguridad inamovible. Todo fue mágico y puro, fue pasión y verdad, fue la entrega total. En esos momentos, la plaza era un manicomio, los sentimientos estaban a flor de piel y yo, con la emoción sin poderla contener. ¡Qué grande es el toreo, que afortunada soy de sentirlo tan adentro! A pesar de que los aceros se llevaron el triunfo, lo que allí viví quedará por siempre en mi recuerdo.


Y aquí sigo, tras la ventana viendo llover, recordando, saboreando, soñando, sintiendo y reviviendo aquel inolvidable día.  Gracias Maestro por torear con el corazón y emocionar mi alma. Ese sueño lo viví de la mano de su toreo, sintiendo cada uno de los momentos, no dejándome nada dentro, derramando mi pasión y mis sentimientos.

 


Eliana Abellán Sánchez (@Eliana_Abellan)


P.D. Quisiera darle las gracias de corazón, aunque ya lo haya hecho anteriormente, al Maestro Juli por ese regalo de día, a toda su cuadrilla por el trato recibido y, en especial, a su dircom, Joserra Lozano. ¡Gracias a todos por tanto!

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