Ir al contenido principal

LLORA, TORERO, LLORA.

 

Creer en uno mismo. Mirar hacia delante después de la caída. Volver a creer. Seguir. Caer de nuevo. Puertas cerradas. Triunfos huecos. Sin trasfondo. Sin contratos. Parecían vacíos. Creer en uno mismo. El principal motivo.

 

Pero llegó agosto. Y Bilbao con su arena gris, vino a su encuentro. Dos toros. Dos faenas. Un sueño. “Favorito” llevaba por nombre. Alcurrucén era su hierro. La humillación y la clase por condición. El ritmo en la embestida, el temple y el son. Y delante, Diego Urdiales, un Torero, con la T en mayúsculas, con anhelos, con un recital de toreo. Susurrado como un bolero, descrito con el temple que se lee un poema, con la delicadeza de lo bueno, lo sublime, la caricia de la naturalidad, el aroma y el gusto de la torería, la cadencia en el muletazo, el compás torero. Pureza de instantes, esencia de toreo, remates en movimiento, tauromaquia añeja, rememorando el blanco y negro. El color de lo bonito, la emoción de lo verdadero, erizado el cuerpo, empaque, armónico y bello. Arrebatos de pasión, roto por fuera y por dentro. Profundo, sentido, interiorizado, eterno.

 

Cierra los ojos. Llora, torero, llora. Saca todo lo que callas por dentro. Derrama tus sentimientos. Siéntate y llora. Hasta la última lágrima. Es tu sueño.

 

Llora, Torero, llora. Aunque el llanto te queme por dentro, como tu toreo. Llora penas, sufrimientos, esfuerzos, la constancia del día a día, la confianza, los entrenamientos, el creer en uno mismo, los que no creyeron, los que sí. Todo, llora, Torero.

 

Llora, Torero, llora las noches en vela soñando la faena perfecta, imperfecta por momentos, el triunfo de la puerta grande, tan importante como la categoría de la plaza, las sonrisas de tu gente, la gloria en tus manos, la felicidad, lo vivido y sentido,  por ti, por la Fiesta, por el toreo. Por todo, llora, Torero.

 

Caía la tarde del 29 de agosto en Vista Alegre, cuando el azul del cielo se alejaba para dar paso a la oscura noche, se abrió una puerta, tan grande como el Torero que salía por ella y entre vítores y aplausos cruzó el umbral soñado, alzó la vista, sonrió, miró al cielo y tocó la gloria con las manos.

 

Llora, Torero, llora. Nosotros, los anónimos aficionados, ayer lloramos contigo de emoción, pasión y sentimiento.

 
 
Fotografía: Emilio Méndez. Bilbao, 29 de agosto.
 

 

Eliana Abellán Sánchez (@Eliana_Abellan)

Comentarios

  1. Que pedazo de torero y un gran amigo! Yo tambien he llorado con él! Una maravilla de faena! Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por tu comentario. Enhorabuena por la parte que te toca de amigo y de aficionado. Ayer, creo que todos los que sentimos el toreo, lloramos con él. Un beso muy taurino.

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

A MI BANDERILLERO CURRO JAVIER:

  Vuelvo al mismo punto de partida, la soledad. Sin excusas me acompaña una día más. Dicen que comenzamos a escribir desde que algo comienza a dolernos. No sé si será verdad pero, aquí estoy, de nuevo, intentando desahogar cada latido que siento en el pecho.   Hay decisiones que duelen. A veces me preguntó el por qué tanto. Lo entiendes, sabes que puede pasar, pero en el fondo no quieres. La vida sigue su curso, es como el río que fluye entre aguas que buscan nuevos caminos por abrir, nuevas metas y destinos. Las ilusiones renacen, los sueños impacientes vuelan como el aire.   Escuchas un “me voy, es el momento de cambiar de aires” y parece que automáticamente todos los recuerdos se amontonan en la mente. Así, sin más, uno detrás de otro, sin descanso, sin olvido, hasta se oye el eco de lo acontecido. Y, es inevitable llorar aunque, al mismo tiempo, la felicidad de lo vivido te haga sonreír sin parar. Cuántos momentos juntos, de risas, de tristeza...

QUERIDOS REYES MAGOS:

Imagen de google. Este año no quiero juguetes ni regalos caros, tampoco con esta carta quiero pediros demasiado, sé que en estas fechas tenéis mucho trabajo. Perdonar la letra, todavía no tengo suficiente práctica en reglones rectos y párrafos perfectos. A estas horas, todos andan ilusionados y contentos, y hasta nerviosos por vuestra llegada desde Oriente.   Quiero pedir para conseguir que el mundo sea más mundo y humano, que no se aprieten los gatillos de las armas, que las bombas no hagan ruido, que no hayan fronteras entre los Estados, que todos seamos bienvenidos. Yo tan solo quiero para el hombre un poco de cordura para así acabar con tanta locura, un silencio que apague gritos, unas palabras que alcen la voz para callar miedos y establecer diálogo, que el terror no tenga cabida en nuestro entorno, que entre hermanos haya cariño infinito. Majestades, quiero pedir ilusión para el que no tiene ganas de vivir, fuerza para el que le flaquean lo...

SENTIRSE COSTALERO.

Imagen extraída de Internet Enmudeció la garganta saetera al cerrarse el balcón donde nacía la voz y hasta las aves volaban tristes, sin saber que dulce melodía cantar. La Semana Santa acabó, como acaban los sueños al despertar aunque durante estos días despertar era sinónimo de sueño. Cómo voy a extrañar ese ruido de las zapatillas de los costaleros, los suspiros que dentro de sus pasos se escuchaban hondos, las “levantás” que tocaban el cielo, el olor a incienso perfumando la primavera, las hermandades haciendo su estación de penitencia.   Te puedo contar que me sumergí en un barrio, sencillo pero muy sentido, de valientes costaleros, de tronos con la emoción unida a sus varales, de balcones engalanados con flores y de un sentimiento contagioso que cada año hace que esté de nuevo allí para volver soñarlo.     Miré a la Madre de Dios, con sus andares de Reina, para que mis ojos perdidos en su mirada, iluminada por la cancelería, fueran...