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EL DESTINO TE LLEVÓ A MIS MANOS.

 

Esta mañana, deambulaba sola por calles sin rumbo, en mi mundo. Perdida en un mar de pensamientos, revoloteando recuerdos. ¡Qué sería de mi sin esos momentos!... Cuando me di cuenta, mi camino me había llevado a un callejón sin salida. Al final del mismo, un cine viejo anunciaba películas antiguas. Justo al lado una pequeña tienda me llamó la atención. -¿Por qué no entrar?- pensé. Al acceder a su interior, mi vista comenzó a mirar estanterías de arriba abajo, había libros por todos lados. Libros de antaño, de esos que se envuelven en el color de la sabiduría, hojas escritas por autores relevantes; otras, el anonimato era la firma que venía debajo del título.  En ese espacio tan pequeño había tantas historias, que me era difícil hojearlas todas.

 

Pregunté al dependiente, un hombre mayor, lleno de canas, con cara de cansancio por el paso de los años: -¿Tendría usted algo taurino?- Mi inquietud era visible, tenía curiosidad por si entre todas esas paredes había algo relacionado con el mundo del toro. Quería pensar que el destino me había llevado allí por algo en especial, no por una simple casualidad.

 

El señor trajo bajo el brazo unas pocas revistas de “El Ruedo”,  apenas una docena, me dijo qué era lo único que tenía. Estaban desgastadas, el papel era fino e incluso si al tocarlas lo hacía con fuerza la tinta se emborronaba y en mis dedos se quedaba dibujada. En sus páginas había triunfos, percances, ferias importantes, pueblos con ilusiones taurinas, crónicas, entrevistas... Fue curioso hojear una a una.

 

Ya por aquel entonces, había perdido la esperanza de comprar en aquella humilde tienda algo que realmente me emocionara y me hiciera dar el paso de llevármelo para guardar en casa. Pero… de repente, el señor vino con una última revista, me dijo que no se había dado cuenta y en la estantería se la había dejado. Al ver la fecha, rápidamente otra me vino a la mente: 24 de junio de 1971. ¡Era esa! Editada días posteriores a aquella fecha, las páginas escritas en blanco y negro, relataban la alternativa en Alicante de un prometedor torero, "José María Manzanares, nuevo catedrático del toreo", así anunciaban el acontecimiento. Por siempre, un Maestro.

 

Hoy, por fin, tengo un recuerdo entre mis manos, tanto me han contado de ese día, que tener un documento gráfico, es algo mágico, valioso y soñado. Sin pensarlo la encontré, o ella me encontró a mí, quizá me esperaba o yo sin saberlo la buscaba. No sé si lo que me pasó hoy fue una simple casualidad o que el destino quiso que mi camino me llevara a ese lugar.

 

 

Eliana Abellán Sánchez (@Eliana_Abellan)

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